Una histeria innecesaria, así como descabellada, abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho, del mas loco frenesí. Abundancia de promesas, y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna. Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste. Y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción.
Hoy se que no debe existir placer como admirarte reír ..
Tendré que enterrarme en el sol para volver a sentir ese calor...

No hay comentarios:
Publicar un comentario